
Yo necesito que me pase algo lindo y fácil ahora mismo. Necesito que alguien se enamore perdidamente de mi. Necesito ganarme la loteria. Necesito heredar una mansion de una tía lejana. Necesito recibir un ascenso. Necesito que se alise mágicamente el pelo. Necesito que por una vez, sólo una vez, las cosas no me cuesten tanto. Pero no necesito que me pase algo maravilloso por el suceso maravilloso en sí. Necesito que me pase algo lindo para volver a creer que esas cosas pueden pasarme a mí.Hay un momento clave en la vida de las solteras crónicas como yo, en el que empezamos a aceptar que ciertas cosas sólo le pasan a otras mujeres. Que el nuevo de la oficina siempre está interesado en otra compañera. Que si nos regalan un viaje, es para vendernos como prositutas en Europa. Que si heredamos una casa, debe estar embrujada y tener fantasmas escondidos en el placard. Y no es un reclamo ni un brote de victimismo. Nada más lejos. No hay llanto o histeria. Es una certeza tranquila, una suerte de resignación esclava.Yo deberia haber previsto lo que iba a pasar porque es inverosímil que algo tan lindo y original me pase a mí. Ya lo dije antes. Yo soy la que se queda en bolas en el medio de una fiesta, la que descubre que su novio sale con otra en Año Nuevo, la que hace una torta durante dos días enteros y se la aplasta en la cara dos minutos antes de servirla. Yo soy una tragedia.Desgraciadamente, sólo el tiempo va a poder probar toda la verdad que esconde mi teoría. Si dentro de diez años me caso, rendida y gris; y tengo dos hijos sin gracia, que miran mucha television y hablan con la boca llena, entonces yo tenia razón. Sí, en cambio, conozco al amor de mi vida y nos hacemos viejitos juntos, yo estaba equivocada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario